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El Papa Francisco ha dedicado una reflexión superlativa a la belleza de ser padres y el peligro de los papás ausentes.

En dos momentos, el pasado 28 de enero y el 4 de febrero, ha sido emblemático al percibir el mal que aflige a tantas familias: ¿Juegas con tus hijos?, ¿Visitas a tus padres enfermos o ancianos? ¿Escuchas a los adolecentes y jóvenes cuando te hablan? O ¿acaso eres un padre dedicado sólo al trabajo y te pierdes de lo esencial?

Pero, el Papa con maestría asimismo manifiesta la belleza de ser padres recordando que “también san José fue tentado de dejar a María, cuando descubrió que estaba embarazada”.

Aquí 7 consejos del Papa Francisco para ser mejores padres y crecer con tus hijos:

1. Un padre no quiere hijos iguales a sí mismo, sino hijos sabios y libres.

“Seré feliz cada vez que te vea actuar con sabiduría, y me emocionaré cada vez que te escuche hablar con rectitud”.

“Y para que pudieras ser así (sabio), te enseñé lo que no sabías, corregí errores que no veías. Te hice sentir un afecto profundo y al mismo tiempo discreto”.

2. Rigor y firmeza, antes que complicidad y protección. Mejor padres incomprendidos que endebles.

“Te di un testimonio de rigor y firmeza que tal vez no comprendías, cuando hubieses querido sólo complicidad y protección”.

“Un padre sabe bien lo que cuesta transmitir esta herencia: cuánta cercanía, cuánta dulzura y cuánta firmeza. Pero, cuánto consuelo y cuánta recompensa se recibe cuando los hijos rinden honor a esta herencia. Es una alegría que recompensa toda fatiga, que supera toda incomprensión y cura cada herida”.

3. Un padre presente en la familia, cercano a la esposa y sus hijos.

Un padre presente en la familia: “que sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento”

Un padre presente siempre: “cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando son despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino”.

4. Un padre presente no es un padre controlador.

Decir presente no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiado controladores anulan a los hijos, no los dejan crecer.

5. Un padre bueno es un padre paciente.

El Papa recordó esa extraordinaria parábola llamada del “hijo pródigo”, o mejor del “padre misericordioso” (cf. 15, 11-32). “Cuánta dignidad y cuánta ternura en la espera de ese padre que está en la puerta de casa esperando que el hijo regrese”.

Los padres deben ser pacientes. Muchas veces no hay otra cosa que hacer más que esperar; rezar y esperar con paciencia, dulzura, magnanimidad y misericordia.

6. Sabe perdonar y no humilla, pero tampoco es débil o complaciente.

 “Un buen padre sabe esperar y sabe perdonar desde el fondo del corazón. Cierto, sabe también corregir con firmeza: no es un padre débil, complaciente, sentimental. El padre que sabe corregir sin humillar es el mismo que sabe proteger sin guardar nada para sí”.

7. El Padrenuestro vivido en la paternidad que soleva del fracaso.

“Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que los espera cuando regresan de sus fracasos. Harán de todo por no admitirlo, para no hacerlo ver, pero lo necesitan; y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de cerrar”.

 

Vía Aleteia

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