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La Iglesia reconoce las "semillas del Verbo" en otros tipos de unión: la plenitud está en el matrimonio sacramental

El Sínodo de la Familia en el Vaticano ha llegado a sus primeras reflexiones después de una semana de trabajos. El documento de síntesis presentado este viernes por el Relator General, Cardenal Péter Erdő expone las disertaciones de los 191 Padres sinodales convocados por el Papa Francisco provenientes de los 5 continentes. La “Relatio post disceptationem“ es la base para el documento final del Sínodo, que recoge las voces sinodales hasta el undécimo día de trabajos.
 
El cardenal Erdő advierte que el documento no expresa decisiones tomadas. Se trata de una guía para encontrar las vías de verdad y de misericordia para acompañar a las familias de hoy. “Es la esperanza que desde al comienzo de nuestros trabajos el Papa Francisco nos ha dirigido invitándonos a la valentía de la fe y a la acogida humilde y honesta de la verdad en la caridad” afirmó. 
 
En general, el documento que resume los trabajos está dividido en tres partes: I. La escucha: El contexto y los desafíos de la familia; II. La mirada en Cristo: el Evangelio de la Familia y   III.  El Encuentro: perspectivas pastorales.
 
En este Sínodo se trataron temas “espinosos” que declaradamente, los padres sinodales, han querido tratar desde la misericordia y el amor. 
 
Acoger a las personas homosexuales
 
Los padres sinodales también hablan de la acogida a las personas homosexuales. Aseguran que en esas uniones también pueden verse cosas que salvar y que la Iglesia debe atender pastoralmente a los niños de las parejas homosexuales (50-52). “La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo”.
 
Además, alertan de otros problemas en el occidente como “la transmisión de la vida y el desafío de la disminución de la natalidad” en  varias sociedades. 
 
El documento hace énfasis en el desafío de la educación y el rol de la familia en la evangelización. 
 
Matrimonios civiles y divorciados vueltos a casar son “semillas”
 
El texto asegura que es “necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar”. La Iglesia asume su papel de “reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales. Siguiendo la amplia mirada de Cristo, cuya luz ilumina a todo hombre (cf. Gv 1,9; cf. Gaudium et Spes, 22)”. 
 
El documento acepta con respeto las personas casadas civilmente y divorciados vueltos a casar y se esfuerza por ver las cosas buenas en estas uniones en la semilla del amor. “La Iglesia – continúa el documento – se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas”.
 
La Iglesia propone una visión inclusiva de la Familia, siguiendo el horizonte del Concilio, además considera que otras religiones proponen este núcleo como un valor. Del mismo modo, el texto abre a un diálogo ecuménico velado considerando el patrimonio universal que representa la unión familiar. 
 
La Iglesia comprende que también las “raíces de  la visión cristiana de la familia, se despliegan a nivel histórico, en las diversas expresiones culturales y geográficas” escribe en la relación, el cardenal Erdő.
 
La uniones “de hecho” por motivos de miseria acogidas con “aspectos positivos”
 
Las uniones “de hecho” son muy numerosas (problemas de trabajo y salario fijo). Se debe también a que en muchos casos “en occidente” es un lujo casarse, “de modo que la miseria material empuja a vivir en uniones “de hecho”. “También en tales uniones es posible acoger los valores familiares auténticos o al menos el deseo de ellos”. La Iglesia dice que es necesario “el acompañamiento pastoral”. 

Algunas frases para recordar: “La verdad se encarna en la fragilidad humana no para condenarla, sino para sanarla (25); “Es necesario no olvidar que la Iglesia que predica sobre la familia es signo de contradicción”(27); “El matrimonio cristiano no puede ser considerado sólo como una tradición cultural o una exigencia social, sino que debe ser una decisión vocacional (31)”; “La formación de los presbíteros y de los otros agentes pastorales, a través de una implicación mayor de las mismas familias (32)”. 
 
La escucha: el contexto y los desafíos de la familia 
 
En la primera parte, se propone escuchar antes que dictar leyes a las familias. Se considera el contexto socio cultural para poder responder a los desafíos actuales. La preocupación de los padres sinodales es mirar diferentes posibilidades pastorales, especialmente “mirar a Cristo, y su evangelio de la Familia” en la realidad de hoy.
 
La Iglesia atenta a los desafíos particulares: la soledad de las familias como “mal de nuestro tiempo”, la poligamia en las sociedades africanas, los “matrimonios por etapas” y “matrimonios combinados”; los nacimientos de niños fuera del sacramento y los infantes “víctimas de las laceraciones familiares”. En definitiva, acepta las personas con su “existencia concreta”, incluso de quien ha “experimentado el fracaso” o en “situaciones más desesperadas”.
 
La importancia de la vida afectiva para prevenir el individualismo y el egoísmo. Se denuncia el aspecto negativo de una afectividad inmadura: narcisista, inestable y mutable en las personas y  que hace peligrar las relaciones duraderas.
 
A tal propósito, se dice que “la crisis de la pareja desestabiliza la familia y puede llegar a  través de las separaciones y los divorcios a producir serias consecuencias para los adultos, los hijos y la sociedad” (cfr. 10).
 
Dar “esperanza” y “sentido” se cuentan entre los primeros desafíos pastorales de la Iglesia. “Los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana corresponden a la búsqueda que atraviesa la existencia humana también en un tiempo marcado por elindividualismo y el hedonismo” se lee en el documento. 
 
La mirada en Cristo: el Evangelio de la Familia 
 
En la segunda parte del documento, se habla del evangelio de la familia. Se explica la gradualidad en la historia de la salvación y se pone la familia en el plan salvífico de Dios. La “Relatio” expone el discernimiento de los valores presentes en las familias heridas y en las situaciones irregulares. Una mirada hacia la belleza de la familia y la misericordia de los que sufren.
 
Los padres sinodales plantean la “unión indisoluble” como alianza entre los esposos. Sin olvidar que “la condescendencia divina” acompaña siempre la vida humana. “Jesús ha mirado a las mujeres y a los hombres que ha encontrado con amor y ternura, acompañando sus pasos con paciencia y misericordia, al anunciarles las exigencias del Reino de Dios” (punto 12).
 
Entretanto, recuerdan que la Iglesia no se dirige solamente a la pareja, sino a la familia. Los novios “se prometen fidelidad y apertura a la vida” y “Dios consagra el amor de los esposos” y les ayuda a “abrirse a la vida” sostiene (punto 15).
  
Encuentro: perspectivas pastorales
 
En la tercera parte, el Relator General del Sínodo, el cardenal Erdő asegura que la moción es ir al encuentro de las familias. Una pastoral para anunciar el Evangelio de la familia de hoy, en los diversos contextos. Se subraya la necesidad de guiar a los novios en el camino de preparación al matrimonio. Una preparación que no termina en la unión sino que es continua. La Iglesia se propone acompañar los primeros años de la vida matrimonial y desea ir al encuentro de las parejas en cada etapa de su vida.
 
Asimismo, se evita demonizar las uniones civiles y la convivencia.  De hecho, asegura el texto que existen aspectos positivos. Se sigue la linea de la “Iglesia como hospital de campo” para correr a “sanar las familias heridas”: separados, divorciados no vueltos a casar, divorciados vueltos a casar. 
 
Por último, el cardenal Erdő aseguró que las reflexiones propuestas “deberán ser maduradas y precisadas por las reflexiones de las Iglesias locales” en el año que pasará hasta la próxima Asamblea Ordinaria prevista para octubre 2015. 

Vía: Aleteia

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