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Un reality show que gira en torno a la danza, y la relación conflictiva que se da entre las alumnas, sus madres y la maestra.

Es un reality show que ya lleva cuatro temporadas presentando el día a día de la compañía de danza de la afamada coreógrafa Abby Lee Miller. Todo el programa se desarrolla en torno a la álgida relación entre sus alumnas -un grupo de niñas de entre 6 y 12 años- sus madres y la agresiva maestra.

Algún productor se dio cuenta de las intrigas que había entre las madres de alumnas de las escuelas de danza infantil; por eso, buscó que en este reality las mamás fueran las verdaderas protagonistas. Mujeres con poca instrucción académica (ninguna ha ido a la universidad) y escasos valores, arman conflictos olvidándose del mal ejemplo que dan a sus hijas y a los televidentes.

 A través de los capítulos vamos conociendo a cada madre y las motivaciones para tener a su hija estudiando danza. Además, se presenta “La Pirámide”: una técnica donde se muestra qué alumna tuvo un buen desempeño y quién necesita mejorar. Esta técnica fue creada astutamente por los productores, tras una caída en el rating, para provocar envidias y celos entre las madres. Es así como el reality vuelve al top gracias a que estas señoras muestran sus más bajos sentimientos; haciendo trampas, mintiendo, criticando, insultándose e incluso llegando a los golpes.

Es triste ver cómo estas mamás quieren que las hijas resalten para que las hagan brillar a ellas, para satisfacer una necesidad de reconocimiento y halagos; pero sobre todo, para que logren lo que ellas no pudieron alcanzar en su niñez o juventud. Y lo peor es que ese mal ejemplo es transmitido a sus hijas, quienes adoptan estas mismas actitudes con sus compañeritas.

Otro aspecto de Dance Moms es cómo las madres motivan a estas ingenuas pequeñas a desarrollar su sensualidad a través de bailes provocativos, capas de maquillaje, pestañas postizas, labios rojos y un vestuario que a veces las lleva a parecer vedettes en miniatura.

Este reality de danza lo que menos tiene es eso, ¡danza! Todo gira en torno a las acusaciones y peleas. Hay gritos de las madres, lágrimas de las niñas, y peleas; al punto de que la policía de Pittsburgh (donde está ubicada la escuela) es llamada con frecuencia para solucionar estas grescas.

Es muy triste ver cómo la sociedad se va distorsionando con ejemplos televisivos como Dance Moms, un programa realmente dañino, que tiene mucho éxito con sus cuatro años al aire y varios shows adicionales llamados “programas especiales”.

Madres que se convierten en famosas, íconos de la sociedad gringa, solicitadas por diferentes canales de televisión y algunas hasta llegan a ser imagen de productos. Toda una industria que vende antivalores.

Por: Carla Rossi Flores
Productora de Tv y Cine
Columbia College International
Asociación Mexicana de Cineastas Independientes AMCI

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