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“En una familia grande no hay cómo aburrirse, todos los días son divertidos”, es lo que asegura los esposos Pinto Rivera.

La relación de pareja de Mario Santiago Pinto Salazar y María Cecilia Rivera López comenzó en el año 98. Las narraciones compartidas durante esta entrevista acerca de los inicios de la relación, el proceso de enamoramiento, el noviazgo y en la actualidad como esposos, da la impresión que esta historia no comenzó en cualquier de repente, hubo y hay intervención Divina, como si todo estuviera escrito desde la eternidad.

A la edad de 16 años María Cecilia nos dijo que ella le escribió una carta a la Virgen, a quien le pidió no quedarse soltera porque su ilusión era casarse, anhelaba forjar una familia santa, una familia con valores y para esto necesitaba que su compañero de vida sea santo, un hombre santo, como lo recalcó varias veces. Pidió por un buen padre para los hijos que ella quería tener y agregó “la verdad para mí, él es mi regalo de Dios”.

Cuando Chechi, como cariñosamente le dicen sus allegados, se graduó del colegio iba a estudiar Diseño Gráfico, pero se quedó sin cupo en esa carrera y eligió economía, facultad en la que Mario también se había matriculado, tres años más tarde coincidieron en las aulas universitarias como compañeros en un paralelo al que inicialmente no les correspondía cursar.

Ese fue el día destinado para su encuentro inicial y el cual bastó para que a primera vista quedaran encantados mutuamente y empatizaron de forma sorprendente. Graduados de su carrera universitaria se casaron y como esposos partieron rumbo a Bélgica para realizar sus estudios de Maestría.

El próximo agosto celebrarán 22 años de casados, sin embargo ellos suman los años de enamorados y festejan 25 de caminar en pareja y en ese caminar, sin dudar, los dos dijeron honestamente es lo mejor que les ha sucedido en la vida por el respeto y la complicidad entre ambos y sobre todo porque son felices padres de seis hijos cuyas edades fluctúan entre los 18 y cuatro años.

Mario compartió su vivencia de cuando conoció a Chechi y dijo que amó su sencillez, es una mujer sin poses, que se adapta a todo, que por sobre sus aspiraciones profesionales se quería realizar en la constitución de una familia y numerosa, porque ella soñaba con tener cinco hijos, esto produjo un poquito de susto en Mario, pero estaba enamorado y se propuso conquistarla. Parte de la estrategia de esa conquista fue recibir el mejor consejo de su abuelita quien le dijo: “si quieres la victoria en tu relación reza todos los días el Magnificat”, oración que, a pesar de ser católico aunque poco practicante, la aprendió a rezar y también le pidió a la Virgen: “me ayudas a conquistar a Chechi” y la Virgen se encargó de esta relación.

 

 

La familia comience sabiendo porque y dónde van…

Para los esposos Pinto Rivera su familia es la empresa más valiosa que han emprendido desde el día que sacramentaron su matrimonio. Ellos son una comunidad destinada a generar el bien común a través del respeto, el amor y el servicio entre ellos y para la sociedad. Tienen clara su misión, visión, valores, objetivos, reglamentos y proyectos, así, tanto papá, mamá e hijos están todos alineados a los planes de desarrollo, que constantemente se revisan para el bienestar familiar, la vida entera enfocada en un ideal familiar.

Mario manifestó: “nuestra misión es transmitir un mensaje destinado a comunicar que el tener una familia vale la pena, que sí es difícil, es cansado, como toda empresa implica sacrificio, pero vale la pena. Me puse a pensar, admiro a tanta gente de negocios que emprende cosas muy grandes, muy importantes y además tanto avance tecnológico que tenemos actualmente y es muy bueno, pero todo es fruto del sacrificio. Las cosas no se hacen de la noche a la mañana, el oro no llega de la nada, hay que tener bien claro que lo más importante es la familia. Todos los avances tecnológicos, todo el bienestar que podemos lograr si no tenemos gente buena no sirve de nada y eso es lamentablemente para donde la balanza del mundo se inclina y es la pérdida de muchos valores y no hace falta ser científico nuclear, el mejor ingeniero, economista, el mejor profesional solo hace falta querer sacrificarse por tener una familia y molestarse por dedicarle tiempo, no es fácil, porque es cansado pero Dios da la gracia. Solos no podemos, es un mito pensar que solos se puede lograr sacar adelante una familia, es imposible, necesitamos a Dios y ser equipo”.

 

 

Bendecid, oh, Señor, las familias, amén

Pues sí, Dios es el Alfa y el Omega en la vida de los Pinto Rivera, al respecto Mario comentó:

“Dios es lo más importante y siempre lo mencionamos a nuestros hijos, les decimos que cualquier cosa puede suceder pero si estamos con Dios nada pasa, ahora eso es bonito decirlo pero hay que vivirlo, entonces hay actividades que tratamos de hacer en familia y para nosotros lo primero es la misa, la misa de los domingos no podemos faltar, desde que nació Santiago quien es el primero de nuestros hijos; si nos vamos de viaje buscamos llegar a lugares donde quede cerca una iglesia, saber los horarios de las misas. Hace unos días uno de mis hijos se enfermó con un virus muy fuerte y me dijo papi, la misa, y yo le dije si te sientes mal mejor quédate en la casa y me contestó no papi es que se siente raro no ir a misa, tengo que ir”.

Y que nada en el mundo separe un hogar soñador

Sueños, anhelos, largas horas de conversación enfocadas a conocerse y sobre todo a materializar esos sueños en estructura de piedra sólida. La base de este hogar es el respeto, nada de gritos, nada de tratarse mal como pareja, ni entre hermanos, entre ellos no se pueden pegar, ni ofender.

Chechi nos dijo: “sí pasa que discuten porque van creciendo y por ahí se pueden decir algo no tan agradable pero estamos ahí, los corregimos y lo hacemos con cariño, con los hijos también creces, aprendes” y Mario contribuye: “yo estoy convencido que en la familia quienes más terminan aprendiendo son los padres, esto es una escuela de paciencia, también de servicio que es un valor muy importante en la familia. Volviendo al respeto no solo en el trato sino también el respeto a vivenciar las costumbres familiares, por ejemplo, si es el cumpleaños de un hermano no es que me voy a la casa de un amigo, o me voy de viaje. Hay que también pasar tiempo con los abuelos, con los tíos y eso siempre tratamos de fomentarles. En nuestra casa invitamos bastante seguido a la familia ampliada: abuelos, hermanos y sus familias y somos generalmente 26 personas, como sea nos reunimos y nos vemos todos y organizamos juegos tradicionales, es cheverísimo, se divierten, se tiran globos; una de nuestras costumbres es que el domingo de Resurrección toda la familia almuerza la fanesca en nuestra casa. Chechi menciona otra tradición que aprendió de sus suegros es a hacer la sobremesa y es un espacio perfecto para conversar, “nosotros la hemos incorporado en nuestra familia también”.

 

 

Y que nadie les haga vivir sin ningún horizonte

Frente a las tendencias y los cambios sociales significativos por los que atraviesa la familia en la actualidad quisimos saber cuál es la posición de los Pinto Rivera al respecto Mario manifiesta:

“Estamos convencidos que la familia no es un invento del ser humano es creada por Dios desde el inicio de la humanidad y las sociedades se han dado cuenta que es tan importante que desde un inicio crearon la figura del matrimonio y luego Dios la elevó al Sacramento, es fundamental porque las personas necesitamos desarrollarnos con una figura paterna y una figura materna, pero de ahí a pensar que pueden haber otro modelos de familia eso es absurdo y eso es más que nada querer retar a Dios como ser humano, querer hacer mi voluntad, imponer lo que yo quiero y no lo que quiere Dios. Nuestra familia está feliz en Dios y nos da pena poque no todos lo conocen y el único que nos puede dar la felicidad real es Dios y eso es lo que tratamos de hacer, dar a conocer a Dios primero a nuestros hijos y después a todas las personas que nos rodean y que vean que vale la pena tener una familia, que es cansado, que hay que hacer sacrificios pero vale la pena y a pesar de ser cansado siempre estamos felices y siempre les decimos a los niños no tenemos derecho a estar tristes no nos podemos dar el lujo de no estar alegres”.

Ambos recordaron que en la última visita del Papa Francisco a Guayaquil manifestó en una homilía que en la familia los milagros se hacen con las cosas que se tienen entonces a veces hay mucho a veces hay poco, pero si uno le pone amor y eso se lo entrega a Dios él se encarga del resto, nosotros somos testimonio de eso. Es como la multiplicación de los panes y los peces. Dios quiere que las personas colaboremos y pongamos nuestro grano de arena, de ahí todo viene por añadidura, no tener miedo, si uno es generoso Dios no se deja ganar en generosidad.

Dialogar con Mario y Chechi junto a sus seis hijos: Santiago, Juan, Belén, Mario, Leticia y Magdalena nos invita a reflexionar que el valor de la familia se fundamenta en Dios, así como en lo simple y lo sencillo, en generar espacios de encuentros, en no ser individualista sino en forjar equipo, en los sacrificios, en colaborar con las tareas de la casa, en respetarse y corregir con cariño, en incluir tradiciones familiares y mantenerlas, en vivenciar la familia como una empresa socialmente valorada y considerada básica en la estructura social, en elevar la familia a la condición de empresa con su propia cultura enfocada a mantener una paz interna y un buen nivel de convivencia y apoyos mutuos.

Mario y Chechi, como expresa la letra de la canción de Nicho Hinojosa, Coincidir, coincidieron en un lugar, pero nada pasa por causalidad, los Pinto Rivera desde la eternidad fueron pensados juntos por Dios y fueron creados para vivir de manera santa el sacramento del matrimonio, el mejor legado que pueden heredar a sus hijos y a la sociedad.

ENTREVISTAS A LOS CHICOS

Magdalena tiene cuatro años y le encantan los chocolates e ir a la playa, en el último viaje que hicieron nos contó que agarró un cangrejo ermitaño, pero lo dejó libre para que se vaya a la montaña.

Leticia tiene nueve años. De su familia le gusta que todos se divierten con los juegos de mesa. Admira de su papá que cuando cocina la deja que lo ayude y que todo le queda muy rico y de su mamá destaca su solidaridad.

Mario tiene 11 años y si tuviera que enviar un mensaje lindo a la familia les diría que gracias por siempre estar con él, sobre todo cuando los necesita, gracias por apoyarlo y no dejarlo aburrido la mayoría de las veces, gracias por ser divertidos y chistosos.

Belén tiene 13 años y resaltó de sus padres que no solo son cariñosos sino además muy preocupados por cada uno de sus hijos. De su mamá admira la alegría y de su papá que cocina muy bien.

Juan tiene 16 años y es quien más accidentes y sustos ha hecho pasar a sus padres, son tantas las anécdotas que de él tienen. Admira la formación que su papá y mamá les transmiten como hijos; de Mario tiene la imagen de un hombre trabajador, que sale adelante y de Chechi, de ella valora su espíritu de solidaridad, como cuando iba a la cárcel a ayudar a las mujeres privadas de la libertad.

Santiago tiene 18 años y el valor más importante de su familia es la unidad y la generosidad, primero entre ellos y también con los demás. De su madre destaca que es muy activa y bondadosa y de su papá que se sacrifica bastante por ellos y ayuda en todas las tareas en la casa, para él ambos son un complemento.

 

 

Escrito por: Mgrt. Gisella Rodríguez.

 

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