Compartir:

«Thank God I Do»: Una hermosa canción para perder el miedo a decir «sí» a los planes de Dios.

En muchos momentos de nuestra vida se nos presentan momentos de silencio y soledad, que en su mayoría se llenan de preguntas que en ocasiones no obtienen respuesta… pero que finalmente nos incitan a comprender poco a poco cuál es nuestra misión en la vida, nuestra vocación. Hoy quiero compartir contigo una canción de Lauren Daigle, llamada «Thank God I Do».

Entiendo que a veces nos enfrentamos a preguntas difíciles y que decir «sí» puede generar miedo o incertidumbre. Es natural sentir temor ante lo desconocido o tomar decisiones que podrían tener consecuencias significativas en nuestras vidas.

Sin embargo, es importante recordar que el crecimiento personal y la superación de obstáculos a menudo implican tomar riesgos y enfrentar esos miedos.

 

 

Las preguntas que nos hacemos y el miedo que da decir que «sí» a una misión de vida

Creo que estas son algunas cosas que podrías considerar al enfrentar a estas preguntas y el miedo que surge al decir «sí»:

Reflexiona sobre las oportunidades: Piensa en lo que podrías ganar al decir «sí». ¿Hay posibilidades de crecimiento, aprendizaje o experiencia enriquecedora? Evalúa los aspectos positivos que podrían surgir al aceptar la situación o desafío.

Enfócate en el crecimiento personal: A menudo, enfrentar nuestros miedos y decir «sí» a las oportunidades nos permite crecer y desarrollarnos como individuos. Aunque pueda ser difícil, al enfrentar el miedo, podrías descubrir nuevas habilidades, fortalezas y perspectivas que antes no conocías, por eso, considera los riesgos y las recompensas. Evalúa los posibles riesgos y recompensas de decir «sí». ¿Cuáles son las peores y mejores consecuencias que podrían surgir? Si las recompensas potenciales superan los riesgos, podría ser valioso superar el miedo y aceptar la oportunidad.

Busca apoyo: Habla con personas de confianza, amigos o familiares, sobre tus preocupaciones y miedos. Compartir tus pensamientos y emociones puede brindarte una perspectiva diferente y ayudarte a tomar una decisión más informada.

Acepta la posibilidad del fracaso: Es importante reconocer que el fracaso es parte de la vida y el crecimiento personal. A veces, decir «sí» implica correr el riesgo de no lograr el resultado deseado. Sin embargo, incluso en caso de fracaso, puedes aprender valiosas lecciones y crecer a partir de la experiencia.

Recuerda que cada situación es única y solo tú puedes decidir qué es lo mejor para ti. A veces, decir «sí» puede abrir puertas y oportunidades que nunca imaginaste, y enfrentar el miedo puede llevar a un crecimiento personal significativo.

 

 

No estamos solos y Él siempre nos acompaña en el proceso

Es cierto, muchos encontramos consuelo y fortaleza en la fe, pues esta nos regala la confianza de Dios que siempre está presente. La creencia en que el Señor siempre nos acompaña siempre brindará consuelo y confianza al enfrentar preguntas difíciles y superar el miedo que surge al decir «sí».

Puedes buscar apoyo en tu comunidad, parroquia, familia… hablar con un acompañante o director espiritual o dedicar tiempo a la oración y la reflexión personal. La relación con Dios puede proporcionar guía y paz interior mientras enfrentas las incertidumbres de la vida.

Él da la fuerza, la gracia para decir sí y para permanecer

El Señor proporciona fuerza y gracia para enfrentar desafíos y tomar decisiones que pueden ser difíciles de llevar. Él es la fuente de consuelo y motivación. La confianza puesta en Él siempre te otorgará apoyo y seguridad en los momentos en que se necesita valor para decir «sí» y perseverar en la misión de nuestra vida.

Si sientes que la fe en el Señor y su gracia te brindan la fuerza necesaria para decir «sí» y enfrentar tus miedos, es valioso nutrir esa vida espiritual y confiar en que siempre serás guiado en tu camino.

Buscar momentos de reflexión, oración y comunión con otros hermanos de comunidad, puede ser beneficioso para reforzar esta relación y encontrar la paz en medio de las decisiones desafiantes.

Y recuerda que con Él siempre será más fácil… ¡ánimo que se puede!

 

 

Escrito por: P. Mauricio Montoya, vía Catholic-Link.

 

Compartir: