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Algunas de mis amigas han comenzado a convertirse en abuelas. En algunos casos, la noticia fue como un renacimiento de ilusiones, lleno de novedad y esperanza por el nuevo ser que recibirían. Para otras fue una sorpresa que les llegó como un balde de agua fría por ser algo inesperado o desacertado en el momento en que se presentó, cuando sus hijos aún estaban estudiando o empezando su camino profesional; pero sin duda, para cada una de ellas la llegada de sus nietos cambió su vida de una manera positiva. Y no es para menos si se piensa en cada una de las ventajas que los abuelos tienen sobre sus hijos respecto a la convivencia con los pequeños. Por ejemplo:

1. La responsabilidad de educarlos corresponde de manera principal a sus padres

De ninguna manera significa que los abuelos puedan mal educar a los niños; no obstante, visitar a los abuelos, se traduce en la convivencia con un adulto, al que tal vez se le dificulte correr o agacharse demasiadas veces, pero aun así, hará todo lo posible por divertirse con sus nietos sin tener que estar corrigiéndolos todo el tiempo, ya que su labor principal es demostrarles cuanto los ama, no educarlos. No importa si el niño se ha portado mal, pues para corregirlo están sus padres; los besos o un pequeño dulce no se le niegan a un pequeño nieto.

2. Los abuelos tienen más tiempo que los padres

Por lo regular, los padres tienen demasiadas cosas qué hacer en el trabajo o en la casa, y es común que muchos de los momentos de convivencia con sus niños estén llenos de prisas. Así que salir de compras con los abuelos puede estar lleno de diversión, sin las premuras de los padres, que tienen que regresar a la oficina o a casa para enviar un reporte. Y qué decir de los paseos por el parque cuando los abuelos van disfrutando el paisaje sin prisas, dándole nombre a los insectos o las plantas del camino, o contando la misma historia que a sus nietos les encanta les relaten una y otra vez. Ellos sí pueden tomarse su tiempo para responder a los tantos «por qué» que lanzan los niños pequeños.

3. Los disfrutas por momentos y después se van a casa

Los niños son hermosos, sobre todo los propios nietos, pero a la vez son una fuente de energía inagotable que puede fatigar a cualquiera. Los abuelos disfrutan el momento de su visita, juegan con ellos, cuentan sus historias, ríen de sus ocurrencias, les dan un dulce o un regalo a escondidas de los padres, demuestran lo contentos que están de estar junto a ellos. Luego llega el momento de regresar a su casa, justo en el instante que la pequeña luz de la energía del abuelo comienza a tintinear avisando que está a punto de agotarse. Una despedida, y a volver a recargar la batería en espera de la siguiente visita.

4. Puedes volver a acercarte a tu hijo gracias a tu nieto

Los hijos crecen, buscan libertad, se van, y luego, llega ese nieto amado que te devuelve a ese hijo que ahora entiende cada uno de los momentos que como padres vivimos. Ahora ese hijo puede comprender la forma en que un padre ama a sus hijos. Tu hijo que se alejó buscando su propio camino, ahora ha regresado, y puedes volver a demostrarle tu amor, aconsejarlo, y abrazarlo; aunque a veces tu pequeño nieto se encele de esos abrazos, pensando que solo eres suyo, sin saber que tu amor es tan grande que puede amar un hijo y volver a amarlo a través de un nieto.

¿Se te ocurre alguna otra ventaja? Sin duda alguna, porque los abuelos representan la raíz en la vida de los niños, su relación con ellos les reafirma que son amados por alguien más que sus padres y, en la vida de los abuelos, los nietos pueden significar renovación y la alegría.

 

Vía Familias.com

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