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Era una revista obscena y ofensiva, así como publicaron caricaturas contra el profeta Mahoma, igual lo hicieron contra el Papa, la Virgen María y la Santísima Trinidad. Sin embargo, nada justifica el terrorismo.

Respecto al atentado terrorista contra Charlie Hebdo, me gustaría compartir algunos pensamientos.

1. El terrorismo siempre está mal

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña “El terrorismo, amenaza, hiere y mata sin discriminación; es gravemente contrario a la justicia y a la caridad”. En este sentido, como hermanos en humanidad debemos rechazar enfáticamente lo sucedido contra Charlie Hebdo. ¡Nada lo justifica! El Papa y la Iglesia de Francia han manifestado su dolor por lo ocurrido y ofrecido sus oraciones por los muertos y sus familias.

2. Yo no soy Charlie Hebdo

Charlie Hebdo era una revista obscena y ofensiva, que se burlaba de las creencias más sagradas de las personas. ¡Dios me libre de ser como ellos! Todo creyente tiene justo derecho a sentirse lastimado en sus sentimientos religiosos por publicaciones tan soeces. Así como publicaron caricaturas contra el profeta Mahoma, igual lo hicieron contra el Papa, la Virgen María, la Santísima Trinidad, etc.

También desde el mundo laico y progresista se levantan voces contra Charlie Hebdo a quienes califican como “un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial”. En sus portadas trivializaban temas fuertes como la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar.

También los medios de comunicación más serios prefieren mantener su distancia respecto a Charlie Hebdo. Particularmente, les resulta chocante que se los catalogue como “mártires de la libertad de expresión” cuando en el mundo hay periodistas que son asesinados por investigar temas de narcotráfico, corrupción, etc. Ellos merecerían más el título de “mártir” pues son liquidados por buscar la verdad, no por ridículas caricaturas.

3. Derecho de expresión

Aunque no nos gusten las publicaciones como Charlie Hebdo, éstas tienen derecho a existir. Es preferible una sociedad donde cada quien publique lo que le plazca que aquella donde solamente pueda salir al aire lo oficialmente aceptado. Como dice la célebre frase falsamente atribuida a Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

Aquí vale puntualizar un poco más. Por ejemplo, en 2013 yo mismo le escribí al Ministerio de Cultura solicitando que sacara de circulación una revista de los Diablumas que incluía imágenes profundamente ofensivas contra la fe Católica. Si los Diablumas quieren difundir sus ideas blasfemas, están en su derecho; pero, que lo hagan con su dinero, no con fondos públicos donde más del 80% de los contribuyentes es católico.

El derecho de expresión va de la mano con el derecho a la protesta, siendo lícito incluso boicotear mediante medios no violentos un programa o publicación que nos agreda. Además, siempre habrá la opción de cambiar de canal o no leer publicaciones basura.

4. No todo musulmán es terrorista

Personalmente tuve la bendición de convivir con varios amigos musulmanes cuando estuve estudiando una maestría en Europa. Eran personas muy amables y me despertaban envidia de lo devotas que eran. Nunca fallaban en sus 5 oraciones diarias, siempre apuntando a la Meca. Por mi parte, yo los invité a pasar Navidad en Roma y visitamos el Vaticano. Eso era muestra de su tolerancia con mi fe; siempre me hablaban que, tanto cristianos como musulmanes, adoran al mismo Dios de Abraham. Entonces no lo sabía, pero resulta que eso exactamente dice el Catecismo:

841 “El designio de salvación comprende también a los que reconocen al Creador. Entre ellos están, ante todo, los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo“.

5. El terrorismo no solo afecta a Paris

Mientras el mundo estaba consternado por lo sucedido en París, Boko Haram, otro grupo terrorista islámico mataba a 2.000 personas en  Baga el noreste de Nigeria. Ningún presidente se ha movilizado hacia allá. Tampoco hay manifestaciones en las principales ciudades del mundo ni en las redes sociales solidarizándose por esta tragedia. En Siria e Irak, los cristianos y otras minorías son masacrados y las mujeres violadas y vendidas como esclavas sexuales. Nadie se escandaliza.

Toda vida humana es un don de Dios y por tanto invaluable e intangible; tanto la de un vulgar caricaturista parisino, como la de una madre de familia cristiana en Irak. Por lo menos ambas situaciones deberían causar igual conmoción y solidaridad. 

 

Por José Miguel Yturralde Torres

Consultor de Responsabilidad Corporativa

jmyturralde@ypsilom.com

 

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