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La mujer y su relación con su cuerpo: «La belleza no está en el físico, sino en la pureza del alma», (Oscar Wilde).

En los últimos días he podido leer sobre las nuevas rutinas de skin care de niñas pequeñas que compran una variedad de productos para el cuidado personal; en mi cabeza pasaron tantas ideas, ya que no fui la niña que usaba vestidos grandes y pomposos con los moñitos en su cabeza o lazos, a esa edad mi mayor preocupación era poder salir a jugar y cuidarme de no salir tan raspada.

Al ir creciendo y educarme en un colegio de mujeres, el tener que verme “linda” de acuerdo con los estándares solicitados fue generando presión, mi cuerpo iba creciendo y teniendo más curvas, lo que se iba convirtiendo en un tema complejo de ir aceptando.

Aunque es cierto que tanto hombres como mujeres somos influenciados por las vivencias que hemos tenido durante nuestra vida, el contexto de la sociedad en la que nos movemos hace que las mujeres seamos más proclives de tener una relación con su cuerpo que conlleve sufrimiento o conflicto; ya que suele estar siempre expuesto, examinado, juzgado en ocasiones de manera inquisitoria quién “está buena” o quién no, determinando si cumples con lo esperado de ti para ser aceptada, conseguir una pareja o ser sexualmente atractiva, incluso para conseguir el éxito total.

El ser mujer se va midiendo a través de ser bella e ir vestida a la moda, nos vamos sumergiendo en tratamientos para celulitis, cremas reductoras, depilación, maquillaje, pastillas naturales mágico-adelgazantes y alimentos dietéticos que imponen una nueva forma de vida que compromete y conduce a que las mujeres vivan pendientes del espejo para mostrar un cuerpo sin fisuras y sea una garantía de éxito; no tener acceso por temas económicos o decisión puede ser una gran barrera a la hora de enfrentarnos a la vida.

 

 

Tener el cuerpo perfecto

¿Pero qué hay detrás de todo este empeño de tener el cuerpo perfecto? Este deseo para algunas mujeres influye en la salud mental, física y emocional al no cumplir con lo requerido, lo que ocasiona baja autoestima, inseguridad, elaboración de autoconceptos erróneos desde la crítica, vergüenza o culpa y los conflictos de cómo vemos nuestro cuerpo frente a un espejo, dándole lo que se “debería” y no lo que necesita, en ocasiones sin consciencia de la repercusión a corto, mediano o largo plazo.

Para la recuperación de nuestro bienestar, no es suficiente con enseñar a la mente a cambiar su modo de pensar y de percibir la realidad, sino también es necesario que el cuerpo recupere su sensibilidad y aprenda a conectarse emocionalmente con el aquí y el ahora, a continuación, detalló algunos ejercicios que puedes realizar:

  • Hacer una lista con todas las cosas que tu cuerpo te permite hacer.
  • Revisar cuales son aquellos factores externos o internos que afectan o influyen en la relación con tu cuerpo, si aún cuesta hacerlo el poder hablarlo con un profesional es de gran ayuda.
  • Aprender a mimarte, abrazarte, ponerte frente al espejo y apreciar tus curvas.
  • Ser consciente de la influencia que tienen los medios sociales sobre tus emociones frente a la comodidad con tu cuerpo.
  • Evitar compararte, no existen dos cuerpos iguales, ¡Eres único/a!
  • Meditar, esto permite lograr una mayor conexión con tu cuerpo.

Educar creando una relación saludable con el cuerpo facilita desde la infancia, reforzar los conceptos de la importancia del autocuidado, destacando todo lo que nuestro cuerpo nos permite conocer, experimentar, sus fortalezas, cualidades, sentir las emociones y crear hábitos saludables, evitando la comparación con los estereotipos generados por la sociedad.

 

 

Escrito por: Psi. Paulina Gaibor Espinosa. Celular: 0991183942.

 

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