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“El verde de los árboles es parte del rojo de mi sangre”.

Fernando Pessoa

Estamos viviendo una época pandémica que nos obliga a mantenernos aislados físicamente y hasta socialmente; pero debemos ser conscientes que formamos parte del mundo natural, donde todo está interconectado y, por tanto, nuestra salud y bienestar y la del planeta, son interdependientes. La biodiversidad del Planeta, también nos incluye a nosotros (al ser humano), somos biodiversidad, y hay un vínculo muy fuerte entre nuestra salud y ésta.

Las ciudades no solo logran la paradoja de hacernos sentir solos rodeados por masas de gente, cada vez hay más estudios que demuestran los estragos psicológicos causados por dar la espalda a la naturaleza de forma permanente en un entorno superpoblado.
En palabras del doctor Mazda Adli, psiquiatra y profesor de la Universidad Humboldt de Berlín afirmaba que «si la densidad de población y el aislamiento social van de la mano, el estrés urbano puede acabar desatando enfermedades mentales en la población de riesgo y que nuestro cerebro no ha evolucionado lo suficiente para vivir en ciudades superpobladas, lo cual causa toda clase de trastornos relacionados con la ansiedad».

Según el Dr. Adli, la vida urbana afectará a la salud de la humanidad tanto o más que el calentamiento global. De acuerdo con las estadísticas, en las ciudades existe un 40 % más de riesgo de sufrir depresión que en un entorno natural, y las probabilidades de padecer esquizofrenia se doblan ya que los estímulos continuos de la ciudad, ruido en las calles, masas de gente, la presencia de publicidad en todas partes, alteran el funcionamiento normal de la dopamina -neurotransmisor que se relaciona a menudo con las sensaciones placenteras en nuestro cuerpo.

Una prueba significativa de los beneficios para la salud y del contacto con la naturaleza son las zonas azules: los cinco lugares del mundo donde vive la gente más longeva del mundo.
El poder restaurador del contacto con la Naturaleza ha sido experimentado durante siglos por las diferentes culturas que han poblado la Tierra, pero es en Japón donde se han realizado más estudios sobre los beneficios concretos y donde se creó, a principios de los años 80, la técnica de Baños de Bosque o Shinrin Yoku, para el descanso y cuidado de la salud de la población japonesa con altos niveles de estrés.

En los últimos 40 años se ha desarrollado una amplia literatura científica que demuestra los beneficios de estar inmersos en la Naturaleza durante tiempo prolongado y de los Baños de Bosque/Shinrin Yoku en sí mismos, como práctica específica para conseguirlo e inclusive en varios países como Japón, Nueva Zelanda, Escocia, Australia, esta práctica de bienestar ha sido incluida en los sistemas nacionales de salud.

La ciencia japonesa comenzó a aplicar esta técnica en la década de 1980, y encontró la explicación entre otras sustancias en las fitoncidas que había descubierto el ruso Boris P. Tokin medio siglo antes. Los científicos comenzaron a sospechar que el «veneno» de los árboles, las fitoncidas, favorece cambios hormonales que mejoran nuestra salud. Concretamente, el inmunólogo Dr. Qing Li, es uno de los mayores expertos mundiales en Baños de Bosque y en Medicina Forestal. Fue el primero que empezó a dirigir sus investigaciones en conseguir encontrar la base científica que estuviera detrás de la sensación de bienestar que tenemos y conocemos todos de forma intuitiva al estar tiempo en la Naturaleza. Los Baños de Bosque o Shinrin Yoku son una maravillosa herramienta para mejorar nuestro bienestar en conexión con la Naturaleza.

Literalmente, significa sumergirse en la atmósfera del bosque utilizando todos los sentidos. Son un paseo en la naturaleza, pero no un paseo cualquiera; tomar un baño de naturaleza o Shinrin Yoku ayuda a despertar los sentidos y a conectar de un nuevo modo y profundo con el mundo natural. Es una manera para reconectarse con uno mismo y con la naturaleza, una práctica que debería hacerse frecuentemente. El contacto con la Naturaleza es tan vital para nuestro bienestar como hacer ejercicio físico o una alimentación saludable.

 

 

¿Qué beneficios nos traen los baños de bosque?

➢ Reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca, a diferencia de lo que sucede cuando caminamos por la ciudad. La reducción se observa tanto después de haber paseado por una zona verde como al sentarse, simplemente, a contemplar la naturaleza.

➢ Potencia el sistema inmunitario, lo cual siempre reviste gran importancia en los momentos actuales. Todo el mundo teme mucho al cáncer, pero es poco conocido que dentro de nosotros disponemos de una medicina natural muy efectiva para destruir células cancerosas. Se mueve por nuestra sangre eliminando células cancerosas, nos referimos a las células NK (asesinas naturales), están mejor equipadas y saludables, listas para destruir células cancerosas. Los niveles de células NK duraron, como mínimo, hasta siete días después del Baño de Bosque, de ahí que es muy recomendable el practicarlo al menos un día por semana.

➢ Disminuye las hormonas del estrés: Varios estudios llegan a la conclusión de que tanto caminar por el bosque como contemplar una zona verde, por ejemplo, un jardín, reduce en nuestra saliva la concentración de cortisol, una de las hormonas asociadas al estrés y la ansiedad. La naturaleza es un calmante maravilloso y reduce los estados de ansiedad y depresión. Además, evade de la prisa y ruido mental.

➢ Aumenta la función del sistema nervioso parasimpático, relacionado con el reposo, regeneración celular y de los tejidos, evitando o reduciendo su deterioro, de tal forma que podemos vivir más tiempo y en mejores condiciones. Mejora el estado de ánimo, la sensación general de plenitud y favorece el buen sueño.

➢ Fortalece las relaciones y los lazos comunitarios, Esta práctica se la realiza generalmente en grupo, ayudándonos en estos momentos a reducir el aislamiento social y la soledad.

➢ Reducción del cansancio mental, la exposición a entornos reconstituyentes, como un bosque, un lago o una playa, restaura la energía mental y que la belleza natural inspira fascinación con encuentro de metáforas y simbolismos como vía de aprendizaje y autoconocimiento.

➢ Aumento de la creatividad y la capacidad de concentración, en la naturaleza, el cerebro es más propenso a la reflexión, a la ensoñación y a la divagación, lo que aumenta la creatividad y potencia la capacidad para concentrarse, incluso en niños con TDAH.

➢ Mayor tolerancia al dolor y acelera la recuperación después de intervenciones quirúrgicas, un estudio realizado por la organización King’s Fund, por encargo de la National Garden’s Scheme, revela que estar al aire libre y, en concreto, la jardinería ofrece a quienes se encuentran mal innumerables beneficios tanto físicos como psicológicos, además de un alivio natural del dolor.

➢ ¿Una vida más larga? El entorno natural no solo favorece el ejercicio, la relajación y las relaciones sociales, sino que también tiene un efecto muy importante en la salud mental y social, lo que los investigadores consideran que supone un aumento de la longevidad y de la salud en general.

Conclusión

La técnica de Baños de Bosque o Shinrin Yoku es una invitación a regresar a los bosques u otro tipo de entornos naturales y un hábito saludable como medicina preventiva para ayudar a las personas a gestionar el estrés, disminuir la ansiedad, combatir la depresión, el desánimo y la fatiga, en resumen sobre todo a lograr un bienestar mental y cuya frecuencia recomendada es al menos de un paseo semanal de 30 a 90 minutos por entornos verdes para comenzar a sentir los efectos positivos de esta terapia en nuestra salud e idealmente esta práctica es mucho más beneficiosa cuando se la realiza guiada por especialistas en esta práctica de bienestar como lo son los Guías y Terapeutas certificados en Baños de Bosque que desde este año ventajosamente ya existen en Ecuador.

¡Viva la naturaleza!

Autor: Dr. Fabián Ramos Valdez – Médico- Medicina mente-cuerpo
Coach de Salud y Bienestar
Guía certificado de Baños de Bosque por Forest Therapy Hub

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