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Ante tanta información sobre salud que hoy tenemos acceso, ¿cuál de todas es cierta? 

Existen mitos y realidades en torno al dolor torácico relacionado a las patologías cardíacas. Tanto los pacientes como la familia deben conocer que si bien, un ataque cardíaco es tan impredecible como un terremoto o una avalancha, podemos generar condiciones que eviten la caída en cascada de los problemas cardíacos y las patologías relacionadas. Por eso, es importante conocer algunos de los síntomas que se asocian a este mal. 

Es muy fácil, hoy en día, encontrar recomendaciones con base en lo que se debe hacer y lo que se debe evitar para no comprometer al órgano más noble de nuestro cuerpo: el corazón. Hay quienes creen que todo “dolor en el pecho” sugiere un problema cardíaco, y que todo dolor agudo como una punzada en el lado izquierdo del tórax -que se acompaña por una sensación de adormecimiento en el hombro- es producido por un ataque cardíaco.  

No todo dolor en el pecho hace referencia a un problema cardíaco.

Asimismo, contamos con gran cantidad de información en los medios que recomiendan: evitar las comidas grasosas para tener un corazón sano y que el ejercicio -más una dieta light- prolongan la vida. Pero, ¿cuánto es cierto con respecto a esta información?

El Colegio Americano de Cardiología indica que cada año se hospitalizan aproximadamente 3 millones de personas para evaluación de dolor torácico. Entre el 40% y el 60% de los enfermos que ingresan en el hospital no presenta cardiopatía isquémica (infarto), con la consiguiente pérdida de tiempo y dinero que ello supone.

Lo cierto es que la isquemia no es la única patología cardíaca. Existen muchas enfermedades que producen dolor a nivel del tórax anterior como la angina de pecho. La angina típica, es descrita por los pacientes, como un profundo malestar localizado en el pecho o brazo asociado, al ejercicio físico o al estrés emocional que se alivia de inmediato con reposo. 

Frente a ello, es recomendable que ante los dolores persistentes, usted acuda al médico o especialista para su valoración y tratamiento, porque no es fácil reconocer la causa del dolor torácico. 

Es importante realizar exámenes como electrocardiogramas para tener un mejor diagnóstico.

Su medico relacionará sus antecedentes familiares, sexo, edad, sus hábitos alimenticios, su estilo de vida (stress y vida sedentaria), la frecuencia e intensidad de los síntomas (dolor opresivo, reciente, de evolución progresivo) y los factores de riesgo (diabetes, tabaco, hipercolesterolemia, hipertensión arterial). La suma de todo ello -junto con exámenes complementarios- le otorga las facultades al médico especialista para valorar la probabilidad que sus síntomas suponen un proceso de alto riesgo que lo pueda llevar a la muerte o al infarto de miocardio.

¿Que podemos sugerir antes de preocuparse?

1. Ante la duda, visite a su medico. 

2. Cambie su estilo de vida. Estudios demuestran que el consumo de una dieta saludable y el ejercicio físico disminuyen el riesgo de isquemia cardíaca. 

3. Controle su peso, presión arterial, glucosa sanguínea, colesterol.

4. Evite el tabaco.

5. Lleve una vida sana y tranquila “cero estrés”

 

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Por Arturo Flor

Médico General

 

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