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Puede que creas que todo lo que haces en tu día a día a nadie le importa o que solo tú lo sabes, pero hay un ojo que todo lo ve.

Tal vez los jóvenes no sean conscientes de que cada día nos vigilan más: desde los móviles y sus cámaras, los portátiles, las tablets, los coches que conducimos cada día, las cámaras de video vigilancia en las calles o establecimientos y si pensamos que desde los 10 años la mayoría de los niños tienen su propio móvil en la mano, el peligro en muchos casos está servido y a pesar de tener un “ojo que todo lo ve” vemos o escuchamos cada día un caso de acoso o agresión a mujeres y muchos son los expertos que se preguntan qué está sucediendo y la respuesta estaría en la pronta y errónea información sexual de los niños unido a las nuevas tecnologías.

En su seminario titulado: “Los jóvenes y la pornografía en la sociedad tecnológica”, Carolina Lupo Colombo, licenciada en Psicopedagogía y máster en Bioética nos aclara la situación:

  • La posibilidad de acceso a Internet es universal, porque se puede conseguir fácilmente.
  • Es posible acceder de forma anónima a todo tipo de material.
  • La pornografía en la actualidad se ha convertido en parte del convencionalismo cultural.

 

OJO QUE TODO LO VE 1

 

La Triple A Engine

Al fenómeno de la “Triple A Engine” Carolina añade una cuarta. Para esta psicopedagoga la manera en que el sexo y la pornografía irrumpe en la vida de los jóvenes desde todos los sitios hace que su percepción de la sexualidad y la realidad se vea distorsionada. Acaban pensando que toda mujer debe estar “disponible”.

Sin ir más lejos podemos ver los efectos que la película “50 sombras de Grey” ha producido en algunos adolescentes, quienes percibían la violencia sexual como un elemento erótico o un ingrediente sexy”. Cuanta más baja sea la edad de exposición y más extremo el materia pornográfico, mayor será la intensidad de los efectos. Existen factores protectores que se desarrollan especialmente dentro de la riqueza de vínculos afectivos en la familia.

Reflexión sobre el ojo que todo lo ve

Los principales responsables de las conductas de los jóvenes son los padres, porque la educación que los niños reciben es la más permisiva de todos los tiempos y estando el niño contento, los padres también por lo que no revisarán los contenidos que visualizan en Internet.

Entre los años 70-80 los jóvenes de este país compraban revistas como Playboy o Penthouse, incluso Interviú para ver mujeres desnudas, se escondían y a veces se ocultaba a los propios amigos que se compraban estas revistas; también muchos hombres cruzaron la frontera para ir a Perpignan a ver la película: “El último tango en París”, esto quiere decir que la pornografía no es nada nuevo; lo que sí es nuevo y peligroso es que muchos jóvenes se graben manteniendo relaciones sexuales con sus parejas para enviarlas por Internet sin ningún reparo.

Teniendo en cuenta lo dicho, repito que el problema empieza en los hogares donde “todo vale”, donde a los jóvenes pocas veces por no decir ninguna se les dice “no”, donde “mi hijo no puede ser” y sobre todo cada vez se habla menos con los hijos, se les tiene ocupados en todo tipo de actividades para que “no nos molesten” sin darse cuenta que tal vez la educación de los hijos es la tarea más difícil para la que no se ha otorgado ningún título.

La situación descrita es muy peligrosa, porque nos tratan a las mujeres como verdaderos objetos, y tal vez el primer paso a dar es dejar de oír en la puerta de un colegio de infantil como los padres les dicen a los niños con tres años “dale un piquito a tu novia”… todo lo que nos rodea se está sexualizando y los primeros promotores son los propios padres.

 

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Escrito por: Carolina Lupo Colombo, licenciada en Psicopedagogía y máster en Bioética.

 

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