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Antes, hoy y siempre el rol de la mujer en la educación fue, es y será fundamental, tanto como madre como también como educadora.

Años atrás el rol de la mujer estaba restringido a las tareas del hogar, la crianza de los hijos y actividades manuales. Con el tiempo, y luchas como las que nos llevaron a conmemorar este mes de la mujer, estos paradigmas han ido cambiando y las mujeres hemos logrado visibilidad y reconocimiento fuera del hogar.

Sin duda hay mucho por hacer aún; pero hay un espacio que, a pesar de las circunstancias, siempre ha tenido una marcada influencia femenina: la educación.

 

 

El rol de los padres como educadores, y principalmente con la madre desde incluso antes de nacer, marca la pauta para lo que será nuestra relación con el aprendizaje durante toda nuestra vida. Algunos de los aspectos más importantes donde prima la influencia de la reina de la casa son:

Competencias básicas

Habilidades como caminar, hablar, masticar, tener una buena postura, soplarse la nariz y tantas otras, son destrezas que fuimos adquiriendo y perfeccionando con el andar del tiempo y el apoyo de nuestra familia, sin este aprendizaje primario en el seno del hogar sería muy difícil vincularnos con el mundo y sobrevivir.

Educación emocional

La capacidad de diferenciar el enojo del hambre o del sueño, es una competencia que van desarrollando los niños poco a poco, y que solo es posible en la relación con una mamá o un papá que comprende lo que está sucediendo que conoce las rutinas del niño y que escucha lo que es capaz de decir más allá de las palabras que van aprendiendo.

 

 

Educación espiritual

En la temprana infancia, es vital la interiorización de los ritos que marcan la vida de la familia, rezar al acostarse, rezar antes de comer, ir a misa, etc., son espacios que dan seguridad a los niños, los van vinculando a Dios y les permiten sentirse parte de algo más grande que ellos.

Testimonio de vida

Quizá lo más importante, es lo que se enseña sin darse cuenta. Los niños y sobretodo las niñas, que crecen viendo como madre a una mujer que sabe priorizar lo importante, que da tiempo a su familia y que vive regida por los principios, los inspira a ser mejores y a esforzarse por sus metas.

 

 

Escrito por: Psic. Inés Melina Cobo de Gilbert, M. Sc., Rectora U. E. Thomas More.

 

 

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