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¿Ver porno para aprender sobre sexo? No es recomendable seguir los consejos de una industria que se lucra con orgasmos falsos.

La pornografía muestra muchas cosas, pero te diremos una que los vídeos más populares de la mayor página porno del mundo no muestran: el placer mutuo, es decir no hay orgasmos compartidos.

Y aunque no tengas una relación sexualmente activa, no pasa nada. Esto no deja de ser información importante y relevante sobre por qué la pornografía es una pésima educación sexual.

¿Qué enseñan estas imágenes explícitas y retocadas a los consumidores que probablemente empezaron a ver contenidos explícitos antes de tener sus propias experiencias sexuales en la vida real?

La pornografía se produce principalmente con fines de entretenimiento, no educativos, pero las ideas que vende no favorecen una comprensión sana del sexo, la sexualidad o el placer mutuo.

De hecho, los estudios confirman que las mujeres son el blanco de la agresión o la violencia en el porno aproximadamente el 97% de las veces, y que sólo el 18,3% de las mujeres que aparecen en los videos porno más populares (frente al 78% de los hombres) alcanzan el clímax.

 

 

Dinámicas de placer desiguales (orgasmos unilaterales)

No es ningún secreto que la pornografía es muy poco realista y a menudo muy tóxica, pero los resultados de la encuesta también mostraron que más de la mitad de los chicos de 11 a 16 años (53%) y más de un tercio de las chicas de 11 a 16 años (39%) afirmaban creer que la pornografía era una representación realista del sexo, y el 44% de los chicos que veían porno afirmaban que la pornografía en línea les daba ideas sobre el tipo de sexo que querían probar.

Al igual que los anuncios de cigarrillos suelen mostrar a personas sanas fumando en lugar de mostrar el potencial cancerígeno, la pornografía ofrece con frecuencia una idea completamente deformada y poco realista de cómo son en realidad el sexo y las relaciones sanas.

 

 

¿Qué dicen las investigaciones?

En 2018, algunos investigadores de la Universidad de Quebec, en Montreal, dirigidos por la investigadora graduada Léa J. Séguin, investigaron cómo el porno actual podría estar afectando el funcionamiento sexual de las mujeres.

En palabras del propio estudio:

“Las representaciones sociales, que aparecen en diversos medios de comunicación, pueden influir en la forma en que se perciben y comprenden las experiencias sexuales. Aunque la pornografía no es el único medio en el que se representa el orgasmo, sí es el más explícito, y está muy extendido y es de fácil acceso. Como tal, la pornografía es un medio ideal para examinar las representaciones del orgasmo masculino y femenino”.

Traducción: lo que la gente ve en los medios visuales (películas, televisión, porno, etc.) suele conformar lo que espera de sus experiencias en la vida real.

Consumidores jóvenes

Aunque la pornografía suele ser denominada como “material para adultos», muchos de sus consumidores son menores de edad. Los estudios demuestran que la mayoría de los jóvenes están expuestos al porno a los 13 años, y según una encuesta nacional representativa de adolescentes estadounidenses, el 84,4% de los varones de 14 a 18 años y el 57% de las mujeres de 14 a 18 años han visto pornografía[6].

Esto significa que la mayoría de los jóvenes reciben al menos parte de su educación sexual de la pornografía, lo quieran o no. De hecho, un estudio muestra que aproximadamente el 45% de los adolescentes que consumían porno lo hacían en parte para aprender sobre sexo. Del mismo modo, los resultados de una encuesta también muestran que uno de cada cuatro jóvenes de 18 a 24 años (24,5%) señalaba la pornografía como la fuente más útil para aprender a tener relaciones sexuales.

Por lo tanto, observar cómo la pornografía retrata el placer tanto para hombres como para mujeres, teniendo en cuenta que muchos adolescentes ven porno con la intención de aprender sobre sexo, puede arrojar luz sobre lo que la gente espera realmente experimentar en la habitación.

 

 

Nuevos estudios

En ese estudio que mencionamos antes sobre los orgasmos mostrados en la pornografía, en 2018, los investigadores vieron y codificaron los 50 vídeos más vistos de todos los tiempos en Pornhub, buscando actos que indujeran placer e indicadores claros de disfrute por parte de los intérpretes. Se utilizó el análisis de contenido para codificar y analizar los datos, y los resultados se analizaron según la teoría del guion sexual y de investigaciones previas sobre el orgasmo.

¿Las conclusiones? En los mejores vídeos, el 78% de los hombres tuvieron un orgasmo, frente al 18,3% de las mujeres.

La conclusión de la investigadora es que “las representaciones del orgasmo masculino y femenino en la pornografía convencional pueden servir para perpetuar creencias y expectativas poco realistas en relación con el orgasmo femenino y el rendimiento sexual masculino” y, según Séguin, “que el orgasmo masculino es primordial”.

En otras palabras, la pornografía vende ideas perjudiciales sobre que el placer mutuo no es importante, y lo grafica como una fantasía sexual. Además, la pornografía suele normalizar la idea de que las mujeres no disfrutan del sexo y de que los hombres deben llevar siempre las riendas en la habitación. Estas creencias no solo son inexactas, sino también para nada saludables.

 

 

Por qué es importante

Un estudio reciente sobre el consumo de pornografía entre los adolescentes concluyó que los principales mensajes que transmite el porno son la dominación masculina, la hipermasculinidad y la prioridad absoluta del placer sexual masculino.

¿Qué tipo de educación es esa?

“Es triste”, dice el Dr. Gary Brooks, profesor de psicología que estudia los efectos del porno. “A los chicos que se inician en el sexo a través de estas imágenes se les adoctrina de una forma que puede les acompañe por el resto de sus vidas”[9]. Sin mencionar que pueden empezar a creer que, para ser realmente un “hombre”, tienen que ser agresivos y buscar la dominación en la cama.

Y piensa también en esto: ¿qué mensajes envía este tipo de contenido a las mujeres jóvenes y a las niñas? Les dice que disfrutar del sexo con una pareja comprometida y consentida no es importante, y que tienen que aceptar ser controladas y dominadas.

¿Qué podemos aprender de estos estudios? Para empezar, que los efectos nocivos del porno también se aplican a la satisfacción en las relaciones y al respeto mutuo. ¿Y no es también otra razón más para evitar la pornografía?

Recibir consejos sexuales por parte de una industria que se lucra con orgasmos falsos (o inexistentes) no es nada recomendable.

 

 

Fuente: Fight the New Drug.

 

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